16 de diciembre de 2011

Contenidos, calidad e interacción

Los contenidos en Internet llegaron en un momento a importar poco o nada, todas las empresas y personas querían poner un pié en este nuevo mundo por el sólo hecho de lograr presencia en el medio y no de enriquecerlo. Este paradigma con el tiempo se fue agotando y llego a autodestruirse ante la demanda incesante de contenidos de calidad y personalizados de los usuarios. 

Calidad versus Cantidad 
El eterno debate en Internet ha sido la evaluación de la calidad de los contenidos presentados por esta. La cantidad de información no proporciona beneficio alguno a un usuario, sino su nivel de calidad. Lo ideal para un usuario se centra en proveer exactamente los contenidos que están buscando y agruparlos sin importar sus fuentes (Si sos usuario de Android podés pobrar Taptu o si tenés un iPad podés usar Flipboard). Por ejemplo, a un usuario que desea realizar un de viaje le interesará acceder a toda la información sobre el destino al cual viajará y no solo ofertas de viajes de empresas de turismo. Los usuarios difícilmente cambiarán de destino por una simple publicidad. 

Aparecer en los buscadores, ha sido la obsesión de la mayoría de las empresas, se ha pululado los buscadores con sitio que no brindan información y que sólo molestan en la búsqueda de información. Es por esto que, el no brindar información ahuyenta a los posibles clientes e incluso genera rechazo permanente. Google junto a otros buscadores se han convertido en los seleccionadores de los contenidos frente a una búsqueda iniciada por un usuario, pero a la vez han aprovechado esta situación privilegiada para sacar ventaja a través de la publicidad. Esta espada de doble filo ha signado a Internet desde sus comienzos. 

La interacción 
La persona por el simple hecho de serlo, carga con el estigma de la interacción, necesita comunicarse, necesita oír y ser oído, distinguirse y ser distinguido. Durante el transcurso de la historia de la humanidad la necesidad de interacción ha hecho que la civilización misma se inventara y reinventara en post de satisfacer esta necesidad. 

La Web es parte de nuestra historia y se ha comportado de la misma manera a lo lardo de su corta vida. La interacción es hoy la palabra clave que persiguen todos los sitios que traten de ingresar en bajo el paraguas de “Web 2.0”. Las tecnologías recientes como .Net y HTML 5 entre otros, han permitido que los sitios brinden un alto nivel de interactividad con el usuario, posibilitando la autogestión y auto mantenimiento de contenidos sin la intervención del webmaster. La interacción es el corazón de este nuevo paradigma.

15 de diciembre de 2011

Componentes vitales de la Web

Existen tres pilares que individualmente contribuyen a que la web exista como la conocemos hoy en día. Cada uno de estos factores puede tener mayor o menor relevancia dentro de este sistema dentro de cada espacio en la Web (sitios y aplicaciones).  

El usuario
Es el emisor y receptor en la web. Está conformado por aquellas personas físicas que tienen contacto con Internet y participan de forma pasiva o activa frente a ellas. El usuario es el centro de la evolución de los contenidos en la Web. Es el actor principal, el que genera, colabora, opina y decide sobre los contenidos publicados. Es el que usa y disfruta de los avances tecnológicos que le permiten expresarse, compartir y obtener de forma casi transparente la opinión de sus pares. 

El usuario en esta nueva definición cumple un rol activo en todo sentido. El concepto de Web no existiría sin su participación. Las aplicaciones y sitios Web  están pensadas a imagen del usuario y para ser modeladas por estos. Una sitio u aplicación Web no puede hacer caso omiso al su componente más valioso. 

En todo momento el usuario determinará la vida y muerte de un sitio Web, basando su decisión en el interés que le provoque los contenidos que un sitio genere.

No obstante, el usuario es el más vulnerable de estos tres componentes, ya que los contenidos auto regulados no siempre cumplen con las normas de calidad que se desea. El usuario deberá analizar los contenidos desde una postura crítica, basado en sus conocimientos previos y experiencia personal. En la Web el usuario se fiará en aquellos sitios que a su parecer le parezcan más confiables y seguros. 

Los contenidos
El contenido es el combustible de la Web y engloba todas las formas de información digitalizable, desde un simple texto a un video de alta definición. Sin contenido atractivo y vivo, alentado por los usuarios, la Web se encuentra condenada a su fracaso.

Este elemento es un elemento orgánico, que según su calidad será perdurable en mayor o menor medida. Al estar expuesto a los usuarios, el contenido, corre riesgo de perder el interés en sus consumidores, en ser degradado o eliminado. Como un organismo vivo; el contenido, nace, en el momento que es creado; crece, cada vez que los usuarios interactúan con él; se reproduce, al ser tomado por otros sitios para enriquecer otros contenidos; y finalmente muere, cuando los usuarios deciden que no posee relevancia y deciden a su eliminación. No obstante la “muerte” de un contenido no siempre significará su desaparición total.

Partiendo de la idea de organismo vivo, el contenido puede crecer armoniosamente o degenerarse. Puede ser víctima de los abusos y contaminaciones del ambiente donde se generó. Los usuarios son los encargados de preservar y dar utilidad a los contenidos, nutriéndolos con información relevante y clarificadora.  


La tecnología
El término tecnología, hace referencia a las herramientas de software desarrolladas para el soporte, la creación y mantenimiento de las aplicaciones, portales y sitios de Internet.

La tecnología es solo un puente entre el usuario y los contenidos, pero a la vez un componente vital ya que sin su avance y mejoras el usuario no podría interactuar de forma fácil con los contenidos publicados. Sin su avance tampoco sería posible guardar los grandes volúmenes de contenidos generados por los usuarios y su entrega eficaz al ser requeridos.

La tecnología es también responsable por la distribución de contenidos Web a través de otros sitios de Internet. Sin la tecnología suficiente la información no podría reproducirse y ser consumida en línea.

Debido a su estrecha relación con la economía global, la tecnología se ve afectada por las crisis deteriorando de esa forma la unión de los usuarios con los contenidos y retrasando el crecimiento orgánico de la Web.

14 de diciembre de 2011

La evolución y el futuro de contenidos en Internet

En los últimos años Internet se ha convertido en un fenómeno que ha revolucionado nuestras vidas de un día para otro. Millones de  personas han sentido como poco a poco esa palabra lejana y casi incomprensible ingresaba en su quehacer diario muchas veces de formas inesperadas. En menos de una década, la web  ha saltado casi todas las barreras culturales, sociales y políticas que otros inventos contemporáneos, como la radio y la televisión,  habían desafiado durante décadas.

Poco ha quedado de esa primera red estática concebida para transportar unos cuantos bytes para enviar un pequeño mensaje entre dos terminales o  informar sobre la existencia de un libro en una biblioteca. Hoy libros enteros son transferidos en segundos, cantidades infinitas de información son cargados y descargados en este gigante electrónico.

Internet ha evolucionado considerablemente desde su creación allá por los años 50 y su popularización a mediados de los 90s, ha mutado y demostrado en varias oportunidades, en sus escasos años de existencia, ser un espada de doble filo.  Se ha convertido en un aliado personal, una herramienta de trabajo, un escape a la realidad y hasta un arma de desinformación y destrucción de contenidos. Hoy tenemos la posibilidad de enviar información de un lugar del mundo a otro en segundos, realizar presentaciones en línea con gente que tal vez nunca conozcamos personalmente, compartir nuestras vidas a través de fotos, videos, sonidos y textos, vivir en un mundo paralelo como nos proponen algunos juegos, o simplemente desinformar sobre un concepto, idea, organización o persona que nos incomoda.

Hasta hace muy poco, Internet era un simple repositorio de información donde sólo aquellas personas capaces de entender y manipular código eran las encargadas de publicar y mantener contenidos mientras que el resto se debía conformar a formar parte del público consumidor resignado a la imposibilidad de intervenir directamente sobre el contenido ni enriquecerlo.

Cómo en varias ocasiones quedó demostrado durante la historia humana, los vientos de cambios soplaron alentados por la evolución tecnológica. Como un organismo vivo, la web creció, mutó, y creó un punto de inflexión que cambiaría para siempre el paradigma de comunicación anterior basado en el concepto emisor-mensaje-receptor, reemplazándolo por un modelo de retro alimentación permanente donde el mensaje es un ente vivo que se potencia o debilita en base a la importancia dada por su audiencia.

Aquellos primeros “internautas espectadores” se han reconvertido en partícipes fundamentales teniendo hoy la posibilidad de generar contenidos y expresar su agrado o repudio a los contenidos existentes. De esta manera, historias personales se convirtieron en públicas y temas locales se convirtieron en globales.